Búsqueda espiritual

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Escrito por Natalia Eluchans

Necesitamos paz, estamos inmersos en un espiral de mundo que nos aquieta el alma y nos determina a vivir con el miedo a todo.

Muchos han comenzado un recorrido por las emociones internas, han dejado atrás las experiencias primitivas que este mundo ofrece, y se han inmerso en una búsqueda interna. La búsqueda espiritual.

¿En qué consiste? En elevarse por encima de lo impuesto por la sociedad en su conjunto, dejando de lado lo estrictamente material, y dejándose llevar por lo que en verdad siente cada uno, cómo se agita el corazón al ver un rayo de sol, una flor, un niño riendo.

Pareciera una ficción del mundo de Disney, pero es real: SE PUEDE VIVIR FUERA DEL MUNDO (estando dentro de él, claro).

La espiritualidad está en lo perceptible a los sentidos, en aquellas cosas que al verlas, nos hacen sentir felicidad, alegría, plenitud.

Si bien, se ha demostrado que viajando se está en estado de alegría y paz, que los viajes (más que nada a los paisajes naturales) suplen las necesidades del consumo vacío, lo cierto es que, al bucear dentro de uno mismo se descubre que no todo lo que resulta gratificante, de inminente satisfacción a la mayoría de las personas, lo es para nosotros.

Durante siglos se han marcado pautas de convivencia, generando así una confusión emocional a la sociedad. La reglamentación social, ha intentado manipula las emociones de las personas, tratando de inyectar en las mentes una forma idéntica de sentir y disfrutar.

Pero al abrirse al capo estrictamente emocional personal, descubrimos que somos tan únicos como la forma de pensar y variar.

La espiritualidad exige la anulación de las exigencias, la libre movilización de los sentidos y la forma exacta adecuada a cada ser de expresarse y disfrutar su propia vida.

Tiene una reglamentación sana, solo se expresa a través de las emociones, del disfrute de la propia existencia.

No plantea la experiencia como modo de aprendizaje, sino, más bien, de forma inexacta y aplicable solo a lo personal.

La experiencia de vida personal, es entonces una forma de entenderse y entender el alrededor, sincroniza con el adentro de cada quién y estimula la visión de una satisfacción despojada de cuerpo. Ve al alma como la única y verdadera protagonista de la existencia humana.

La espiritualidad no es religión, es una forma de vivir y aceptarse, aceptando las circunstancias que nos tocan, como lo que son: una circunstancia personal.

No aplicable a ninguna persona más que a uno mismo. Pudiendo dejar un buen mensaje de cómo superar ciertas situaciones de crisis profunda, pérdida, depresión, o cualquier circunstancia dolorosa o traumática.

La búsqueda espiritual no habla de una espiritualidad conjunta, como un dios, una secta o grupo religioso, es la búsqueda de uno mismo, de su propio espíritu, de tratar de conectar con las inquietudes y encontrar respuestas.

La búsqueda se centra en el propio ser, en encontrarse, descubrirse y sentirse bien con eso, trasladándolo a todos los ámbitos y relacionamientos.

El ser espiritual es un ser diferente, con visión diferente de su alrededor.

Un ser pensante, que visualiza lo esencial del ser humano y no acciona a menos que su accionar sea razonado con anterioridad.

La búsqueda espiritual se basa en el conocimiento explícito del propio yo interno y la gratificación del sentir independiente a lo material.

Un paso firme, la fortaleza de las convicciones, más allá del mundo, más allá de uno mismo, sintiendo dentro la necesidad de un cambio y prestándose a ese cambio, logrando conectar desde las emociones más profundas con el resto de los mortales.

Dejar de pensar en el reloj, el tráfico, la ropa, las redes sociales, las vacaciones, el sueldo, las compras navideñas. Y centrándose en la ayuda que podemos brindar a otros, los momentos que podemos pasar con la familia, los amigos, las personas que amamos y nos aman.

Dejarse fluir y ser parte de un todo, sin dejar de ser un ser independiente y especial.

Trasportándose a la paz interna y buscando generar más paz a nuestro alrededor.

Si estamos dispuestos a dejar todo de lado y echarnos en brazos de una vida significativa y feliz, busquemos ese cambio en el adentro, y seamos capaces de dejar una huella imborrable para todas las vidas que tocamos.

Originaria de Parque Leloir, provincia de Buenos Aires, actualmente capital federal. Escritora aficionada y artesana, madre, abuela. Amante de los animales, en especial los gatos. En etapa activa de realización de mi primer libro de poemas en prosa.

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