Carne

Escrito por Sabrina Buceta

¿En que se ha convertido el alimento? ¿Acaso en algo más que una necesidad fisiológica? Este es el interrogante que me ha llevado a tratar de comprender en qué se basa la satisfacción humana. El doctor Abraham Maslow, en su trabajo “Motivación y Personalidad”, pretendía dar a conocer que el hombre es un ser que tiene necesidades para sobrevivir y las divide en 5 grupos o categorías. Necesidades fisiológicas (aire, agua, alimentos, reposo, abrigos etc.) Necesidades de seguridad (protección contra el peligro o el miedo, etc.); Necesidades sociales (amistad, pertenencia a grupos, etc.); Necesidades de autoestima (reputación, reconocimiento, respeto a si mismo, etc.); Necesidades de autorrealización (desarrollo potencial de talentos, dejar huella, etc.) Maslow cree que el hombre es un ser cuyas necesidades crecen y cambian a lo largo de toda su vida.
A medida que el hombre satisface sus necesidades básicas o primarias, otras más elevadas como las secundarias ocupan el predominio de su comportamiento y se vuelven imprescindibles. Entendiendo esto, debo decir que el ser humano y más específicamente, su paladar se ha visto transformado, ya no concebimos al alimento como un bien sólo para subsistir y llenar nuestros estómagos, buscamos afinar nuestro gusto, lo secundario se ha vuelto primario o son parte de la misma cosa. Eso me pasó con CARNE, una hamburguesería sobre la avenida Libertador al 2417, en Olivos. Si, una hamburguesería del prestigioso chef Mauro Colagreco, y cuando pasas por allí, ya no quieres volver a ninguna de las otras franquicias reconocidas. El lugar te invita a quedarte con su decoración moderna, simple pero elegante. Sin colores vivos sino más bien amenos, con mesas y persianas de madera, un estilo rústico contemporáneo. Sin importar el horario, CARNE, siempre está lleno, sin embargo el servicio es ligero y eficiente, con un dispositivo especial se te avisa cuando tu pedido está listo para que lo retires. De esta manera no es necesario estar parado para recibir la comida, te sientas en un lugar confortable y sólo esperas que el aparato suene y vibre.

Este restaurante posee un menú acotado que consta de hamburguesa básica que contiene pan, carne, lechuga, tomate y cebolla morada, hamburguesa completa al cual se le agrega los ingredientes mencionados más panceta, queso, huevo y pepinillos. Todos productos frescos y elaborados por el mismo restaurante, como los aderezos, la mostaza de dijon picante y el kétchup casero (elaborado con tomates orgánicos). Los tomates son cultivados por CARNE donde siembran más de veinte variedades de tomate de todo tipo, forma, color y sabor. Y esto es lo que diferencia a CARNE de cualquier otra hamburguesería: no usa aditivos ni conservantes.

A la hora de degustar, se optó por las opciones especiales como la hamburguesa de búfalo, un animal criado de forma natural en el Delta de Paraná cuyo sabor es más complejo que el de la carne vacuna, más fuerte y más especiado. Acompañado de un pan a base de remolacha, queso dambo, rúcula, pickles, crocante de mandioca y mostaza Aritza especialmente seleccionada con vodka y hojas de lima. Ingredientes sofisticados para una carne de tal finura. Un festin de sabores para el paladar, desde lo amargo a lo dulce a conformar el agridulce, y la acidez aportada por la mostaza y la rúcula da el balance perfecto para combatir la intensidad de la carne. Después probamos la hamburguesa de girgolas, la hamburguesa de” la tierra” como asi la llame con hongos girgolas, Se trata de un producto con una gran demanda de la cocina gourmet por su excelente calidad gastronómica e interesantes propiedades nutricionales: “Las gírgolas poseen un 3 % más de proteínas que las verduras y son muy ricas en vitaminas y minerales. Además, se destacan por su alto contenido de hierro y propiedades que refuerzan el sistema inmunológico”. Es una opción vegetariana, con los hongos cocinados a la plancha, cebolla morada asada, rúcula, queso dambo, pan tipo focaccia y mayonesa de romero. El sabor terrestre de los hongos se complementa con la dulzura de la cebolla caramelizada y el queso dambo. Muy acertada la selección de un pan italiano con muchas hierbas pues resalta aún más los sabores del resto de los ingredientes.

Como en cualquier hamburguesería se ofrece la guarnición de papas fritas. En este caso muy particular, las papas fritas son también de elaboración propia y se nota en la textura tanto como en el sabor, de apariencia rústica, perfectamente doradas y con la sal justa van bien con el aderezo de mostaza cuyo ingrediente principal , el hinojo, es muy intenso y combinados con las papas les puedo asegurar que tendrán una explosión en el paladar, imperdible.

Por último, pero no menos importante, está el postre. Les recomiendo probar el bizcocho de chocolate, merengue, salsa de dulce de leche y helado de crema. Ha sido un placer no sólo visual, sino degustativo. Como en todo lo que respecta a CARNE. Esta autora ha dejado atrás la hamburguesa simple y llana, y se ha invitado a experimentar. Más que cualquier otra hamburguesería CARNE supera todas las expectativas para aquellos que no tienen ninguna como para aquellos que desean probar algo más complejo, el chef Mauro Colagreco ha logrado captar la verdadera esencia de los alimentos, no como un medio solo de subsistencia. Y por eso vuelvo a la pregunta principal en que se ha convertido el alimento, pues a mi entender ya no en una necesidad única y exclusivamente fisiológica, sino una necesidad de autorrealización pues la comida nos despierta sensaciones que solo satisfacemos al degustarla. Por esta razón deben probar CARNE, que pronto abrirá dos nuevos locales en Palermo y San Telmo, y vivan la experiencia de no querer ir a ningún otro lado.

 

Tengo 26 años y estudié periodismo en Eter escuela de comunicación. Curse la carrera de chef en Eag escuela de arte gastronómico.

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