Deseo

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Escrito por Mariana Basualdo

Cuando deseamos algo nuestra conciencia se abre
para recibirlo como una flor
desplegando sus pétalos para recibir a una abeja.

Soplando las semillas del diente de león en el aire, deshojando una margarita o lanzando una moneda en la fuente, nos sentimos inspirados para pedir un deseo, para susurrar nuestros secretos en los oídos del universo y esperar indicios de que hemos sido escuchados. Algunos deseos se hacen realidad, mientras que otros siguen siendo visiones etéreas que se quedan con nosotros o se desvanecen como una estrella a la luz de la mañana. Se hagan realidad o no, los deseos son mensajes importantes, expresan el deseo de nuestro corazón, así como nuestra intención de crear algo nuevo en nuestras vidas. Cuando deseamos algo, nuestra conciencia se abre a recibirlo, como una flor desplegando sus pétalos para recibir una abeja.

Hay algo inocente y mágico en pedir un deseo, algo que recuerda la energía de la infancia. Desear no se trata de formular un plan y seguirlo paso a paso para alcanzar una meta, lo que sucedería en la edad adulta. Desear es más como una volea lúdica a través del universo, una invitación a jugar. Esperar la respuesta es parte integral del proceso. El deseo inspira una apertura inocente a la posibilidad de la magia mientras esperamos a ver si el reino invisible nos lleva a nuestro deseo en la vida. Esta apertura es un hermoso gesto en sí mismo, independientemente del resultado. Nos situamos en una mente mágica, y esta mente es posiblemente tan maravillosa como el cumplimiento de nuestro deseo en sí.

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En nuestra sociedad directa y orientada a la acción, podemos tender a descartar el poder de este proceso aparentemente pasivo, sin embargo, el poder de un deseo es bien conocido, por algo circula tanto la frase: “Cuidado con lo que deseas”. Si renunciaste a tus deseos, a favor de actividades más adultas, es posible que desear traiga magia de nuevo en tu vida. La próxima vez que veas la primera estrella de la noche, o te encuentres delante de una torta de cumpleaños cubierta de velas encendidas, date el regalo del reino mágico que conocías tan bien cuando eras un niño; cierra los ojos, abre tu mente, y pide su deseo.

Soy Maru, Lic. en Letras de la UBA, editora y mamá de dos mellis maravillosos: Sophie y Milton. Además de ser una apasionada de los libros, soy amante de la costura, el Jazz, el buen cine y la comida mexicana. Espero que tengamos lindos intercambios.

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