Dieta macrobiótica: qué es, sus principios y recetas

La macrobiótica es la compensación de unos alimentos  con otros para ganar en salud, siempre complementando productos opuestos para que la comida nos nutra al 100%, es lo que se conoce como la combinación del Yin y el Yang.

Principios básicos

Si el objetivo final de esta enseñanza (y pues de este método) es proporcionar la mayor libertad posible, el camino para alcanzarla reclama, de manera dialéctica, una cierta concentración previa. Esta concentración debería propiciar una toma de conciencia que permita captar la importancia de la alimentación en tanto que es base de toda manifestación de vida: sin alimentación no hay vida; la calidad de la alimentación determina la calidad de la forma de vida. Una vez realizada esta toma de conciencia, se obtendría la libertad de actuar en verdadero conocimiento de causa por lo que respecta a la alimentación.

Para alcanzar este primer objetivo, uno de los leitmotiv que Ohsawa utilizaba para resumir este sistema alimenticio y de vida era la noción de vivere parvo, es decir, “vivir de forma pobre” o “vivir sólo con lo que es necesario”. La actitud que se desprende se puede traducir a través de unos principios básicos:

  • Comer tan sólo cuando se tiene hambre y sólo la cantidad necesaria (o ser consciente de que, fuera de eso, el resto son excesos, aunque sean bien placenteros y a menudo ciertamente necesarios).
  • Tomar alimentos provenientes del medio en el que se vive y de temporada (éstos nos corresponderán de una manera más armoniosa, ya que el ser humano, como los alimentos, también es un producto de su medio).
  • Evitar tomar demasiadas cosas extremadamente Yin con el fin de favorecer la fortificación del sistema nervioso autónomo (que se considera que constituye la base de un sistema inmunitario eficaz).
  • Tomar alimentos lo menos manipulados posible (integrales, sin abonos ni productos químicos, etc., aunque gracias a las manipulaciones culinarias los efectos de estas sustancias puedan ser parcialmente equilibrados), sobre todo si se trata de productos animales.
  • Masticar concienzudamente cada bocado (Gandhi dijo que “se deben masticar las bebidas y se deben beber los alimentos“) y discernir en cada caso por qué se come (¿para crecer? ¿Por placer? ¿Para curarse? ¿Para evolucionar espiritualmente?…)
Recordemos que somos básicamente un cuerpo que es con lo que venimos y nos vamos, lo demás es dependiente de esto: pensamiento, emociones, sentimientos, intelecto, ética, estudio, salud, prosperidad, descanso, etc…

A continuación les compartimos dos recetas macrobióticas:

Sopa de calabaza

Ingredientes:

Un gran trozo de calabaza; aceite de sésamo o girasol; sal marina; 2 cucharadas de tahin; corteza de pan integral.

Preparación:

Cortar en daditos la calabaza, poner a dorar en 2 cucharadas de aceite ya caliente; echar sobre la calabaza un poco de agua y continuar la cocción, removiendo, hasta que se haya ablandado; cuando esté espesa y cremosa, echar más agua caliente y segu¡r cociendo durante unos 30 (treina) minutos.

Condimentar la sopa, que debe resultar como crema, con el tahin o bien con miso o tamari. Servir con trozos de pan frito integral.

Lentejas a la Sartén

Ingredientes por persona:

50 g de lentejas; sal marina; 2 (dos) apios; 3 (tres) zanahorias; 1 (una) cebolla; hierba salvia; aceite natural vegetal; tamari o miso.

Preparación:

Tener las lentejas en remojo durante algunas horas y después hervir añadiendo al agua, además de la sal, la zanahoria y el apio.

Cuando las lentejas estén hervidas, colarlas, apartando un poco de su caldo. Freír en algunas cucharadas de aceite la cebolla, zanaho­rias y apio partidos en grandes trozos junto con algunas hojas de salvia, las cuales darán cierto gusto un poco picante al plato.

Dejar que las verduras se reblandezcan, añadir las lentejas, mezclar y con­tinuar la cocción durante otros 15 (quince) minutos; si es necesario, añadir a las lentejas un poco de su propio caldo; no obstante deben resultar casi secas; condimentarlas con un poco de tamari o miso.

¡Nunca es tarde para comenzar a comer mejor!

Comentarios

comentar

Comentar