Exageradamente externa

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Escrito por Natalia Eluchans

La pregunta a responderte cuando necesitas demostrar es, ¿a quién necesitas demostrar?

Interrogantes del mundo humano. La capacidad de asombro supera cualquier ficción cada vez que estamos en compañía de personas, o entes (porque no se definen nunca qué son), de esas que necesitan sobresalir para mantenerse visibles al mundo.

Bien, comencemos por el principio:

Definirse cuesta y mucho, es simple, pero a la vez, la complejidad de quiénes somos la determina de la forma en que actuamos con los demás.

Somos lo que hacemos, eso es así. También somos lo que decimos, en la manera en que nos expresamos y la veracidad de nuestras palabras que deben acompañarse con hechos.

Somos la música que escuchamos, lo que comemos, lo que tomamos, lo que leemos, lo que vemos y todo lo que respecta a nuestros gustos.

Pero hay, sin dudas, ciertas representaciones públicas que nos caracterizan al cien por ciento y que dictamina nuestro yo interno.

Quienes tengas la necesidad excesiva de manifestarse públicamente en todo, ya sea mediante una postura, gesto o bien, mediante un sinfín de palabras, no es más que un ser humano que carece de personalidad y firmeza emocional.

Dónde apunta esto, pues bien, existen esas personas que no pueden parar de hablar, de preguntar, de informar y de presentarse ante todo el mundo, sin que nadie se lo pida, o peor aún, en situaciones que no ameritan el caso.

Esas personas que necesitan contar que están estudiando, que son profesores, que saben de tal o cual cosa, en la cola del supermercado, en la plaza, en la calle o dónde se dé la circunstancia de estar con un par de personas a su alrededor.

Individuos que carecen de confianza, y por lo tanto, buscan desesperadamente cualquier situación, aunque puedan quedar desubicadas y “colgadas”, para demostrar que han estudiado, que han llegado a ser alguien en la vida y que no son simples como el resto.

La necesidad de estar personas, es de hacerse visibles al mundo, de demostrar que, si en el pasado fueron pobres y manipuladas, ahora han logrado avanzar y aprender mucho.

Al carecer de confianza personal (fundamental para vivir en paz y armonía con uno mismo y el resto), necesitan visualizar objetivos generales, o sea, hacer las mimas cosas que hacen las personas que antes las han manipulado o dejado fuera de alguna buena oportunidad.

No es un logro personal, sino, una venganza encarnizada en contra de quienes le infringieron dolor en el pasado, es toda una declaración de resentimiento y nimiedad afectiva emocional.

Han quedado presas de sus falencias y no logran ver ninguna meta más allá de su frustración.

Quién en verdad ha evolucionado, siempre habla de sí mismo más que de sus logros, pues ve en su propia persona, el mayor logro adquirido, el de haber avanzado y evolucionado en su propia visión del mundo.

Quien evoluciona logra transmitir paz, armonía, buena vibra y contagia a su alrededor de positivismo y amor en sí.

Los seres involutivos en cambio, siempre tratan de llevar un diálogo al campo de aquello que han aprendido por medio de un libro, nunca aportan sabiduría propia, pues no la poseen.

No pueden generar un pensamiento individual y tratan de hablar más rápido y fuerte que el resto, para que solo se escuche su punto de vista.

Confieso sentir un rechazo absoluto por estas personas, en mi experiencia personal, las dejo que hablen y cuenten sus experiencias en formato “hoja de vida”, y me quedo solo observando, y créanme, es lo mejo que se puede hacer. Lo más sano para nuestra alma, pues suelen ser personas de vibras negativas y con niveles de violencia muy altos.

La moraleja de esta historia, es siempre la misma. Desde el lugar que mires el mundo, el mundo te observará.

Valorarse no es valorar tus conocimientos adquiridos mediante la facultad o un posgrado, sino, ver el mismo mundo que todos observan a diario, con la visión de un eterno estudiante, con la sed de entender, más que de saber.

Poner tu coraje para lograr desarroparte del mecanismo diferencial de este mundo de apariencias y degradaciones y postularte para ser el único mentor de tu propio espacio, de tu meta firme de ser vos mismo y que te recuerden por eso

Es importante lo que das, pero de vital importancia, la forma en que lo hagas….

Originaria de Parque Leloir, provincia de Buenos Aires, actualmente capital federal. Escritora aficionada y artesana, madre, abuela. Amante de los animales, en especial los gatos. En etapa activa de realización de mi primer libro de poemas en prosa.

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