Expectativa cero

Escrito por Natalia Eluchans

La expectativa es un enfoque personal ante una situación o persona específicas.

Requiere de una necesidad interna de quien está esperando que suceda, lo que su propio pensamiento le indica que debe suceder respecto del proceder de esa persona o situación, definida por creencias, educación, afinidad, necesidades únicas de un ser independiente y con el deseo de obtener aquello que en su se registra como un vacío.

Por lo tanto, lo que respecta a las otras personas, sucederá acorde a la forma de ver, sentir, pensar y moverse en su propio núcleo independiente sin ser, necesariamente, igual el mecanismo de recepción, asimilación y aceptación de lo que se espera de ella.

En las situaciones, existen múltiples factores que determinan el éxito de lo que se busca suceda. Factores externos, hacen que el resultado, no sea el que esperábamos.

Entonces, si entendemos que todos los seres humanos somos diferentes en el sentir, el pensar, las necesidades internas; ¿por qué nos sentimos defraudados?

Si somos nosotros los que esperamos ese gesto o detalle que, seguramente, sólo nosotros necesitamos que suceda.

¿Por qué sentirse decepcionado por alguien? Si lo que esperamos recibir, es sólo aquello que no hemos aprendido a valorar en nosotros mismos.

Las necesidades, son un fiel reflejo de todo lo que nos falta aprender de quienes somos, para vivir en armonía con el resto de los mortales, asumiendo las falencias propias y externas, para así, lograr elegir, por sobre necesitar.

Y en los casos en que las situaciones son difíciles, porque no resulta ser lo que esperábamos, entendamos que, de cada cosa que hagamos, un número elevado es la parte proporcional que limita el resultado final. Pues, a menos que, el 100% de todas las cosas que habitan en el universo sean responsabilidad nuestra no podemos, como simples humanos, resolverlo todo, ni cubrir cada flanco para que el resultado de lo esperado, sea satisfactorio y sin errores.

Entonces, si no podemos hacer milagros, si no logramos ajustarnos internamente para no tener vacíos innecesarios, ¿por qué vivimos esperando?

¿Qué esperamos?

La idea de la perfección ha sido eliminada por nuestra propia imperfección, es decir, si erramos porque aprendemos a cada paso, debemos entender que a los demás, también se les es permitido fallarnos, y eso no es el fin de nuestra vida, solo es un momento más a superar.

Y con respecto a los proyectos, si algo no sale del todo bien, será porque quizá, debamos ajustar un poco más algunos puntos o esperar el momento adecuado.

La vida pasa en este preciso instante y todo lo que dejemos de disfrutar para perseguir imposibles, nos hace perder tiempo valioso.

De cada persona, quédate con lo mejor que te haya dado, y con lo mejor que le hayas podido ofrecer. Haz una autocrítica para ver qué errores haz cometido también, para que las partes erradas, queden divididas a la mitad.

No eches culpas, la culpa no existe. Existen responsabilidades no tomadas a tiempo o en forma seria.

Quita de tu mente las palabras: desilusión, defraudación, decepción y falla. Las personas tenemos visiones diferentes, acordes a cómo nos han educado, las experiencias que hemos vivido, los valores y los ejemplos que hemos visto en nuestra familia como parte de la crianza que nos han otorgado.

Todo eso, nos hace personas únicas, con modalidades, pensamientos e idea diferente de lo que respecta a nuestro alrededor, que también determinará, cómo actuemos ante un error o falla propia.

Si quitas de tu mente lo negativo, se quitará automáticamente de tu corazón, alivianando tu carga y preparándote para un nuevo desafío.

La vida no es enemiga de la vida. Somos nosotros los que nos cargamos de enemigos invisibles, cuando no aceptamos nuestras propias fallas y esperamos más de los demás, que de nuestro propio ser.

Hoy, es un día excelente día para comenzar a hacer limpieza emocional. Busquemos aquellos rencores del pasado y vaciemos el odio y el dolor que no nos deja avanzar.

Resetear y comenzar de cero, sin expectativas, sólo viviendo y disfrutando.

Originaria de Parque Leloir, provincia de Buenos Aires, actualmente capital federal. Escritora aficionada y artesana, madre, abuela. Amante de los animales, en especial los gatos. En etapa activa de realización de mi primer libro de poemas en prosa.

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