El Ho’oponopono: una filosofía de vida

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Escrito por Leticia Serrano

El Ho’oponopono es un arte hawaiano que ayuda para resolución de problemas. Significa “enmendar” o “corregir” un error. Se basa en obtener paz y equilibrio de forma simple a través de la limpieza mental y física, utilizando la reconciliación y el perdón. Busca darnos posibilidad de limpiar, soltar y borrar.

Según esta filosofía, la vida es una repetición de recuerdos, de pensamientos que nos manejan de manera inconsciente y no podemos evitarlo si no decidimos cambiar. Es decir, comenzar de cero, volver a nuestra condición natural para estar en el lugar ideal con gente adecuada. Debemos asumir el total de la responsabilidad de todo lo que llega a nuestra vida y borrar por completo los malos pensamientos que atraen malas realidades. Tenemos la posibilidad de limpiar lo malo que afecta nuestros días, y hace que cometamos los mismos errores del pasado.

El Ho’oponopono puede ser practicado por personas de cualquier religión o cultura. El concepto de Divinidad, Dios o Divina Inteligencia se utilizamos de acuerdo a las creencias de cada uno. No se pretende individualizar a la Divinidad con ninguna deidad en especial. Y para quien no crea en Dios o en una instancia superior puede referirse (usando la palabra Dios o Divinidad) a esa parte adentro nuestro, que lo sabe todo, a eso que llamamos voz interior.

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Auto Identidad a través del Ho’oponopono

Su creadora fue Morrnah Nalamaku Simeona. Nació en 19 de mayo de 1913 y falleció el 11 de febrero de 1992. Fundó Pacifica Seminars en los años setenta. Fue reconocida como una Kahuna lapa´au (sanadora) en Hawái y distinguida como un Tesoro Viviente por el Estado de Hawái en 1983.

La Auto Identidad a través de Ho’oponopono con sus técnicas logra la reciprocidad entre las tres partes de la mente: el subconsciente, el consciente y súper consciente. Esto da paso a la unión interior personal con el amor, que es nuestra Fuente Divina, lo cual nos trae paz, armonía y libertad.

Morrnah Nalamaku Simeona, en 1976, adaptó el hoʻoponopono tradicional, de perdón familiar mutuo, a las realidades sociales actuales. Lo desarrolló como un proceso de resolución para problemas sociales en general fuera de la familia y como auto-ayuda psico-espiritual, en lugar de a un proceso grupal.

La adaptación de Simeona fue influenciada por su educación cristiana (protestante y católica) y sus estudios filosóficos sobre la India, China y Edgar Cayce. Como en las tradiciones hawaianas, se hace énfasis la oración. Describe los problemas como resultado del Karma negativo. Generalmente, un acto incorrecto es memorizado dentro de uno mismo y se releja en cada entidad y motivo por el cual ocurrió ese acto. Como las leyes de causa y efecto predominan en todo lo vivo y todas las vidas, el propósito de su versión es básicamente liberar experiencias infelices y negativas en reencarnaciones pasadas y resolver y quitar traumas de la memoria. Las ataduras kármicas entorpecen la evolución mental, por ende, la limpieza es un requisito para la expansión de la conciencia. El usar su proceso de 14 pasos disuelve las ataduras. Nunca utilizó mantras.

Antiguo proceso de limpieza familiar

Hoʻoponopono enmienda, corrige, repone y tiene como objetivo mantener buenas relaciones entre los miembros de la familia y sus dioses o Dios al llegar a las causas y origen del problema. Generalmente el miembro más antiguo de la familia conduce y reúnen a la familia, si la familia no puede resolver el conflicto interno, se involucra a alguien ajeno que sea respetado.

El proceso se inicia con oraciones. Se declara y reconoce el problema. Luego se busca y examina la transgresión. Se espera que los miembros de la familia resuelvan los problemas y cooperen, no que se aferren a los errores cometidos. Se toman uno o más momentos de silencio para reflexionar en el enredo de emociones. Los sentimientos de todos son tomados en cuenta. Después se confiesan, arrepienten y perdonan. Todos liberan (“kala”) al otro, lo sueltan. Se desprenden del pasado, y juntos concluyen el evento con un festín ceremonial llamado “pani” que frecuentemente incluye comer limu kala o alga kala, que simboliza la liberación.

La finalización del hoʻoponopono se representa dándole a la persona perdonada una lei hawaiana (corona o guirnalda) hecha de la fruta del árbol de hala.

El estado de Cero

Ihalekala Hew Len, estudiante de Simeona, fue co-autor del libro “Cero Límites”, junto a Joe Vitale. En contraposición con las enseñanzas de Simeona, el libro dice que la finalidad principal del hoʻoponopono es alcanzar el estado de cero, donde habría cero límites. Ninguna memoria e identidad. Para lograr el auto-yo-dentidad se debe repetir constantemente el mantra. Se toma la responsabilidad de las acciones de todos. Se ve a todas las conciencias como parte de un todo, así que cualquier error que sea limpiado en la propia conciencia se limpia para todos.

Antiguamente, toda la familia tenía que estar presente, para que cada uno pidiera perdón a los otros. Ahora sabemos que no hay “otros”: son sólo nuestros pensamientos de la otra persona. Entonces, tomamos 100% de responsabilidad y limpiamos esas memorias. Lo que se borra de nosotros también se borra de los demás, nuestras familias, parientes, ancestros y de la Tierra. Se borra de todos.

Existen muchas herramientas para limpiar lo que se repite en nuestra mente: gracias, perdón, te amo, etc.

La clave es la manera en la que reaccionamos frente a los problemas de la vida cotidiana. Es importante resolverlo de manera simple, liberando las tensiones, enfermedades e inestabilidad. Uno se sana a sí mismo borrando los miedos y malos hábitos.

¿Cómo se practica?

La práctica se realiza repitiendo palabras o frases pidiendo a la Divinidad que realice el borrado, cancelación y limpieza de las memorias que están provocando el problema que nos preocupa y muchas veces nos paraliza. No nos deja avanzar. Debemos dejar ir los malos pensamientos que afectan nuestras, que no nos dejan ser felices.

Esta práctica puede servirnos en nuestra vida cotidiana, ya que hay inconvenientes que nos persiguen y creemos que no podemos continuar, pero no es así. Aunque cueste, hay que aprender a soltar, a dejar ir, a eliminar de nuestra memoria lo tóxico. Con el tiempo, todo tiene solución y lo mejor es que la resolución de nuestros problemas solo depende de nosotros mismos.

Soy Locutora y periodista. Informar e informarnos es un derecho. Creo en el crecimiento desde el compromiso.

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