Los ataques de pánico: ¿Un mal contemporáneo?

Resultado de imagen para ataques de panico

Los ataques de pánico son un mal que afecta a muchas personas. Este padecimiento que no solo va desde el plano mental, sino que repercute en el físico también, condiciona claramente la actividad cotidiana de quienes lo manifiestan. Este problema no discrimina según la edad, sino que amplias franjas etarias pueden verse afectadas por estos ataques.

C:\Users\Juan Pablo\Desktop\Juan Pablo\7ATTITUDES\worried-girl-413690_960_720.jpg

Diferentes estudios han demostrado que las consultas por ataques de pánico crecieron y los números son alarmantes. Tal es así que desde la OMS (Organización Mundial de la Salud) manifiestan que 3 de cada 10 personas en todo el mundo sufre de ataques de pánico. Tomando el caso de nuestro país, se estima que alrededor de seis millones de personas presentaron síntomas de ansiedad y que un millón ha sufrido de manera concreta ataques de pánico.

¿Qué síntomas tiene los ataques de pánico?

Los síntomas más comunes que se presentan ante esta problemática se pueden agrupar en las siguientes:

– Terror fuera de control
– Palpitaciones
– Transpiración
– Mareo
– Sensación de adormecimiento en las manos
– Náuseas
– Dolor en el pecho
– Miedo a perder el control
– Ahogo, falta de aire, hiperventilación, dificultad para respirar.

Estos síntomas tienen la particularidad que aparecen de manera repentina y quien lo padece tiene una sensación de posible muerte ante una situación que no puede controlar.

¿Qué diferencia hay entre ataques de pánico y la ansiedad?

Hay un factor a considerar y que no debe pasarse por alto. Aludo a la diferencia entre estos denominados ataques de pánico y lo que conocemos como ansiedad.

Los ataques de pánico se producen cuando el sistema nervioso se siente en peligro ante algún hecho que se nos presenta en determinado momento. Esto nos hace sentir que estamos al borde de un colapso y puede durar desde minutos hasta horas.

Por otro lado, la ansiedad no es momentánea, sino que persiste con el tiempo.

Hay un conjunto de preguntas que pueden sernos útiles para darnos cuentas si sufrimos de ansiedad:

– ¿Te sientes ansioso o preocupado la mayor parte del tiempo, al borde del colapso?

– ¿Te generan ansiedad situaciones que otros sobrellevan con facilidad?

– ¿Evitas las situaciones que te generan ansiedad?

– ¿Te sientes débil, mareado y te cuesta concentrarte constantemente?

– ¿Te irritas con facilidad?

– ¿Empiezas a tener tics, temblores y las manos no te dejan de sudar?

– ¿No puedes dejar de llorar y te inunda una sensación de desesperanza?

– ¿Está esto afectando a tu día a día?

Si las respuestas a estas preguntas resultan ser afirmativas, seguramente estamos ante un caso de ansiedad.

¿A qué se debe esta problemática?

Indagando en diferentes fuentes, se puede determinar que no existe un causante directo de esta problemática. De hecho, muchos profesionales aseguran que no hay una explicación por la cual ciertas personas muestran mayor susceptibilidad a sufrir este inconveniente, a pesar de verse expuestas a iguales situaciones que otras que no lo sufren.

C:\Users\Juan Pablo\Desktop\Juan Pablo\7ATTITUDES\despair-513529_960_720 (1).jpg

Si existe un consenso en que estos ataques pueden extenderse en la familia. Esto puede dar pie a pensar que hay un factor congénito que puede llegar a ser uno de sus causantes. A su vez hay que decir también, que hay un buen número de personas que sufren de estos ataques sin que ningún familiar lo haya padecido, por lo que, si bien existe este factor hereditario, no es determinante.

Finalmente, muchos concuerdan en que puede ser uno de los tantos males contemporáneos que existen por estos días. Actualmente, muchas personas con las que pude hablar y que sufren de esta problemática, afirman que su calidad de vida se ve afectada por las condiciones laborales, familiares o de otro tipo que repercute en el potencial caso de sufrir ansiedad o bien ataques de pánico. Ellos manifiestan que estos episodios se hacen presentes en determinados momentos en que alguna situación cotidiana los supera emocionalmente. Por ejemplo, vale la pena citar el caso de dos allegados, quienes coincidieron en que la aparición de esta problemática se dio en el momento posterior a una separación de sus respectivas parejas. Por otro lado, otro afectado por este problema me manifestó que la presencia de estos ataques se presentó en momentos previos a dar finales de su respectiva facultad.

Si bien es un mal que siempre existió, los profesionales coinciden en que la vorágine de la vida actual conlleva a la aparición de estos síntomas y que, por tal motivo, el número de casos ha aumentado en los últimos años.

Por esta situación hay que recordar que este problema puede aparecer por una enfermedad física, tensión emocional o cualquier situación que incremente la actividad en nuestro cerebro y que provoque esa sensación de miedo incontrolable.

Licenciado en Comunicación Social. Egresado de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Me especialicé en periodismo gráfico.

Seguir al autor

Comentarios

comentar

Comentar