Redes sociales: cuanto menos las uses, más feliz serás

El mundo cambió. Cambió. Cambia a una velocidad difícil de asimilar. Cambia al punto de que, hoy, ya las cosas no son como hace un mes atrás. Cambia al punto de que quizás, cuando termines de leer esto, ya sea otro mundo.

¿Y qué es el mundo? Solemos llamar el mundo a todo aquello que nos importa. El mundo es eso que nos interesa y nos mueve. A lo que nosotros le decimos mundo, es nuestro espacio social. Nuestra área de interés interpersonal, laboral y humano. Las redes sociales son una ventana a ese mundo, que transmiten en vivo a 4k.

Son un invento que conecto al globo como jamás en la historia. Personas de todas partes de la tierra pueden acceder a contenido cargado a las redes en instantes, por personas que están a kilómetros de distancia.

Las redes le dieron voz a cada individuo que las use. Todos pueden opinar y contar su realidad a través de cualquiera de estas; ya sea con imágenes, palabras o videos. Logrando así, que cualquiera pueda acceder a información o historias de vida en un segundo.

Pero como todo en la vida, tienen su lado negativo.

Las personas pueden hacer cosas maravillosas y también cosas horribles. Las redes sociales no son la excepción y pueden ser usadas para cosas que no cumplen con el objetivo del creador.

Socialmente hablando son un punto de comparación constante entre personas. Exponemos nuestras vidas casi de forma compulsiva y estamos comparándonos todo el tiempo entre nosotros.

Sabemos que la comparación es una de las cosas que nos hacen más infelices, ver a alguien que cumple nuestras metas o es más atractivo que nosotros nos hace sentir mal.

También le da valor a muchos. Uno se anima a través de las redes a decir cosas que en persona no. Proporcionan anonimato a quién lo desea y pueden usarse para hacer mucho daño.

El engaño, los perfiles falsos y los mensajes de tipo racistas o xenófobos, con lamentablemente comunes en la comunicación de redes, así también como el cyber-bullying, una nueva modalidad de acoso escolar que se aplica exclusivamente en internet.

Es cierto también, que las redes nos permiten encontrar y hasta introducirnos en la vida de las personas (Tomando como premisa, que la información que se comparte, suele ser mucha y de índole personal). Con lo cual nos resulta muy fácil saber que fue o es de la vida de gente que no vemos hace algún tiempo. Podemos decir que son una versión casera de un programa de chimentos.

Pero la red en si no tiene la culpa, no son las responsables de nuestras miserias. Los verdaderos culpables somos los humanos. Somos nosotros quienes las usamos, quienes compartimos cosas en ellas, quienes buscamos y envidiamos, quienes comparamos y quienes alardeamos. Mostramos en las redes lo que queremos que la gente vea de nosotros. Queremos parecer la perfección que no existe. Somos aquello que nos hace mal, y no el medio por el que lo canalizamos. Si estas redes sociales no existieran, encontraríamos otra forma de que nuestras inseguridades nos abracen.

Tenemos que aprender a mejorar nosotros, a ser mejores personas y menos inseguras. Debemos entender que la red es una ventana al mundo, y en la ventana de cada uno, ponemos la maceta más linda, con la flor más hermosa. Todos tenemos problemas, todos tenemos inseguridades, y cuando logremos vencerlas, veremos el mundo como nos vemos a nosotros.

Casi recibido de Licenciado en Publicidad. Racional y lógico. Gamer con vida social. Fanático de la comunicación. Analista de mensajes. Locutor e imitador amateur. No hay un tema tabú en mi vida. El que no se ríe, ¿para que vive? Extraordinariamente divertido y distraído. Me aburro fácil de lo que vale la pena.

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