Sentarnos a sentir

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Escrito por Mariana Basualdo

Tomarte el tiempo
para sentarte con tus sentimientos y reconocerlos
te ahorrará mucha angustia en el futuro.

Puede requerir de mucho coraje sentarnos realmente con nuestros sentimientos y permitirnos rendirnos a sus poderosas energías. Con demasiada frecuencia dejamos de lado nuestros sentimientos pensando que los trataremos más tarde. Si no lidiamos con ellos, terminamos almacenándolos en nuestras mentes y cuerpos y es entonces cuando pueden surgir ansiedad y otros problemas de salud. Negar lo que nuestro cuerpo quiere sentir puede llevar a problemas en el presente o en el futuro. Estar conectados con nuestros sentimientos, por más miedo que genere, es realmente lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos.

Una de las razones por las que tendemos a ocultar o dejar de lado nuestros sentimientos es que vivimos en una cultura que tradicionalmente no ha apoyado la conciencia emocional. Sin embargo, como la conexión entre la mente y el cuerpo, nuestras emociones y nuestra salud física se vuelven más claras cada vez. Ha aumentado la conciencia de la importancia de sentir nuestros sentimientos. Hay muchos libros, clases, talleres y retiros que pueden ayudarnos en nuestro camino hacia la inteligencia emocional. También podemos confiar en nuestra propia capacidad para procesar lo que aparece cuando aparece. Si surge la tristeza, podemos notar su presencia y darle la bienvenida, notando dónde lo sentimos en nuestro cuerpo, y permitiéndonos expresarlo a través de las lágrimas o un giro interior silencioso.

Cuando simplemente nos permitimos sentir plenamente nuestros sentimientos, a medida que avanzan solemos dejarlos ir fácilmente. Esto es todo lo que necesitamos hacer; simplemente sentir nuestros sentimientos. A menudo complicamos la situación aplicando energía mental en forma de análisis, cuando todo lo que realmente necesitamos es sentir, como la tierra permite que la lluvia caiga sobre ella. A medida que cae la lluvia, la tierra responde de múltiples maneras, a veces se vacía para formar un gran cañón, a veces absorbiéndolo para nutrir una infinidad de plantas. De la misma manera, el propósito más profundo de nuestros sentimientos es transformar el terreno de nuestro mundo interior, a veces creando espacio para que fluyan más sentimientos, a veces proporcionando sustento para el crecimiento. Todo lo que tenemos que hacer es permitir que el proceso se active, abra y reciba la abundancia de nuestras emociones.

Soy Maru, Lic. en Letras de la UBA, editora y mamá de dos mellis maravillosos: Sophie y Milton. Además de ser una apasionada de los libros, soy amante de la costura, el Jazz, el buen cine y la comida mexicana. Espero que tengamos lindos intercambios.

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