Cómo volverse positivo en 5 pasos

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Escrito por Natalia Eluchans

Seguramente estamos con algunos problemas, tenemos un estado de ansiedad y no podemos superar los cambios típicos de la edad, la transformación familiar o las etapas que se cierran.

La adrenalina en que vivimos sumergidos a causa de las modas de este tiempo, nos hacen sentir día a día, que no podremos continuar con nuestra lucha por permanecer de pie en la vorágine económica, social, familiar y personal.

Vivimos en un estado crítico tratando de complacer al esto, sin morir en el intento. Pero lamentablemente, tanta presión externa e interna nos termina jugando en contra y nos hace caer al fondo del abismo, donde comenzamos a sentir que nada es tan bueno, que no somos capaces de supervisar todo y hacerlo de manera satisfactoria y que no vale la pena el esfuerzo que ponemos ya que, de todas maneras, las cosas salen siempre mal.

Nos empezamos a hundir, a ver que el alrededor se transforma en un horizonte gris y que todo tiende a empeorar.

Si a esto le sumamos que las personas que frecuentamos están en estado de angustia y depresión por las mismas razones que las nuestras, el resultado será nefasto.

Es entendible que en este tiempo muchas, casi todas, las personas estén saturadas de trabajo y obligaciones, y que se les complique la búsqueda de paz interior.

Pero no todo está perdido, podemos encontrarle la vuelta a cada cosa que nos haga sentir pesimistas y volvernos nuestro propio círculo energético.

No sólo nos resultará beneficioso a nosotros mismos, sino a todos aquellos que compartan nuestro día, las horas de trabajo, el viaje de regreso a casa y la convivencia. Contagiando a todos de una energía positiva y letal para las malas influencias.

PASO 1

No te levantes pensando en tus obligaciones.

Abre los ojos sin pensamiento alguno (no es tan difícil si se pone voluntad), trata de percibir los sonidos, los aromas de la mañana, concentrándote en tu propia respiración.

Estírate bien, como sacándote las ondas negativas de encima. Bosteza con ganas, profundamente. Ponte de pie despacio, no te apures en nada. Comienza a disfrutar que estás vivo y respiras.

Date un baño tranquilo, despojado de preocupaciones, siente el agua como una bendición que cae desde tu cabeza a los pies.

Respira profundo y da gracias de estar en este día.

Desayuna liviano pero nutritivo, nada que te pese en el estómago, la idea es sentirte con energía y ganas de ejercitarte y estar bien contigo mismo.

Siéntate derecho, respira profundo y estira los brazos hacia arriba, sintiendo como la espalda y el cuello se elevan solos.

Luego del desayuno, vístete con ganas, eligiendo pendas que sean de tu estilo, pero poniéndole una cuota de color. Es decir, si te gusta el negro o los colores oscuros, corta un poco esa oscuridad con un pañuelo o cartera de color fuerte.

PASO 2

Salir de casa debe ser una puesta en escena.

Trata de mantener tu pensamiento en las cosas lindas de tu vida.

La familia, los amigos, las plantas que crecen en las macetas, los sabores de tus comidas favoritas. Las risas de quienes amas.

Camina despacio pero con ganas, sonríe al mundo, no te detengas en las personas que te miran, sonríe y avanza hacia tu día.

Sea cual fuere tu medio de transporte, no te pongas de malas, no permitas que nada ni nadie se interponga ante tu felicidad de estar bien contigo, recuerda que todos somos diferentes y existen personas que no pueden amarse a sí mismas y tratan de poner mal a los demás. No les hagas caso, es mejor sentirte bien que pelear por un asiento en el bus o por un lugar en el estacionamiento.

Sé paciente, en los momentos en que la ira pretenda instalarse en ti, mira hacia ambos lados y procura descubrir detalles en el paisaje. Una flor, un niño feliz con su madre, una pareja de ancianos de la mano dándose besos.

Todo está frente a ti. La vida fluye a cada paso. Mientras otros pelean por un ascenso en la oficina, un niño nace. Mientras nos enfurecemos porque se atascó el tránsito, un pájaro nos regala su canto para animarnos a seguir.

PASO 3

Sé tolerante con todos. No hagas sentir mal a nadie, porque quien no tiene respeto por sí mismo, es digno de lástima, pues no podrá amar jamás.

Respeta tu turno, aunque haya miles que te pasen por encima, no te hagas eco de las malas intenciones ni de la mala educación de los demás.

Eres único, demuéstralo.

Mira y disfruta de los paisajes aunque vivas en la ciudad ruidosa y molesta.

Aíslate del bullicio, sin dejar de ser parte de lo que estás vivenciando.

Si tienes que esperar en una fila, llena tu mente de recuerdos agradables, trata de focalizarte en la cena de esta noche, en qué te gustaría regalarle a tu pareja, a tus hijos. Trata de mantenerte en calma y con fe, no dejes entrar malos pensamientos ni rencores ni sentimientos negativos en tu corazón.

Comienza a limpiar la mala energía con frases positivas de personas positivas.

PASO 4

El trabajo es parte de tu día y tu vida, no desperdicies esas horas sintiéndote molesto con nadie. Libera la presión poniendo tu mejor voluntad como barrera a la negatividad de los que te rodean.

Cuando sientas que no puedes controlar un impulso, enciérrate en el toillete, inhala y exhala suavemente, mójate la cara, deja correr el agua por unos segundos concentrándote en su sonido. Luego, mírate al espejo y repite las veces que necesites: puedo con esto y mucho más.

No salgas hasta sentirte libre de ese sentimiento de angustia.

Ríete de todo, hasta de las críticas demoledoras, hasta de las conductas abusivas de tus jefes y tus compañeros. Piensa que eres bueno en lo que haces, busca en ti mismo aquellas aptitudes que te hicieron pasar el examen y estar en ese puesto. Siéntete valiente y ámate por quien eres.

Eso permitirá que los que te rodean se vayan apartando de tu camino y dejen de señalarte y hacerte la vida miserable.

Apártate de la soberbia, sé humilde cuando hables de ti mismo, valórate sin egocentrismos. No eres el único bueno en lo que haces, pero eres único para quienes te aman.

PASO 5

El regreso es siempre un desafío para estimular los sentidos y agudizar en los detalles.

Cuando emprendas el regreso a casa no determines el final del día, pues el día continúa y con él, las situaciones inesperadas.

Regresa con más alegría y energía con las que te despediste en la mañana.

Respira profundo y embárcate en el proceso de desintoxicación externa.

Esto consiste en dejar atrás todo lo relacionado con el trabajo y poner la mente en posición de bajar las ansiedades y el estrés laboral.

Piensa en un baño caliente, en la felicidad de los que te esperan, en hacerles una cena diferente.

Comparte con tu familia tu experiencia laboral, pero no te sobrepases, sólo lo puntual y luego abócate de lleno a ellos. Busca en ti, las cosas que te hagan feliz y compártelas con tus convivientes. Abraza a tu gato, perro, conejo o el amigo de cuatro patas que tengas para amar.

Agradece por cada dificultad, eso te hará más fuerte en cada batalla.

Aléjate lo más que puedas de las quejas y de las personas que te arrastren a ellas.

La queja te debilita, envejece, desconcentra, afea tu aspecto físico, adormece tu potencial, te carga de negatividad y te coloca en estado de ansiedad absoluta.

No es cuestión de creer o no creer, puedes hacer estos ejercicios y sentirte bien, o dejarte caer en la cruel mediocridad del mundo.

Podemos mejorar a cada momento y ofrecerle al universo un poco de amor y fe.

Si podemos, hagámoslo… pero que sea hoy.

Paz, amor y libertad de expresión.

Date esto y el mundo te lo devolverá…

Originaria de Parque Leloir, provincia de Buenos Aires, actualmente capital federal. Escritora aficionada y artesana, madre, abuela. Amante de los animales, en especial los gatos. En etapa activa de realización de mi primer libro de poemas en prosa.

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